Minimalismo Real

Ep. 151 | 3 ideas del libro "Más tiempo, más dinero"

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Quiero que el tiempo pase así, lento, como en esta pintura del sigo XVIII...

Muchos años atrás en mi vida lusófona, me regalaron el libro "Más tiempo, más dinero" de los autores brasileros Gustavo Cerbasi y Christian Barbosa. El primero hoy es conocido como uno de las principales referencias en inversiones para la gente común y el segundo, como referencia en gerenciar el tiempo. Ninguno de los dos títulos dice mucho, lo sé, sobre todo en un mundo de influenciadores de todo tipo. Cerbasi a mí me gusta en su practicidad y porque es una persona que creció desde un lugar común. Barbosa como "gestor de tiempo" entre comillas, no me cierra porque gestores de nada me cierran, no sé, prejuicio mío. Pero...en este libro juntos crean unas 200 páginas bien armaditas. Y es un libro que me traje cuando nos volvimos a casa y me llevé cuando nos fuimos de nuevo y cada tanto vuelvo a él.

Permítanme compartir algunas ideas con ustedes. Antes de comenzar, algunas aclaraciones: siempre sentí que el libro estaba destinado a la clase media (baja, media-media o alta). Porque asume algunas cuestiones como que tenemos trabajo y que el problema es el desorden de la vida; entonces les pido que partamos, como siempre, de pensar que tenemos necesidades básicas cubiertas (techo, comida y salud) y arrancamos.

La idea del libro es que el problema de fondo no es tanto la falta de tiempo ni de plata sino el desorden en cómo usamos ambos. El libro plantea que tiempo y dinero son dos caras del mismo recurso que es tu vida. Hay un cuestionario muy interesante que voy a compartir en el se determina si estamos viviendo en el ciclo de la prosperidad (donde ya sabemos administrar tiempo y plata), ciclo de la supervivencia (donde llegamos con todo pero sin sobrar, exhaustos y básicamente, queriendo vacaciones de la vida) y el ciclo de la frustración (donde todo está mal). Es interesante que hice este cuestionario varias veces a lo largo de estos años y hasta hace unos cinco, estaba en la frustración total. Ahora estoy en la supervivencia, hemos mejorado. Pero en fin, los puntos que trae:

Lo que se ve entonces es una mala administración de energía, atención y prioridades.

Analicemos un poquito:

1- Vivís ocupado, pero no avanzás

Muchas veces, elegimos actividades que no se alinean con nuestros objetivos. Como siempre digo, no todo tiene que ser pensando solo en vos porque no somos islas, pero...los autores hablan de hacer una revisión de tu agenda, por ejemplo, el último mes, y ver qué de todo eso entra en estas tres categorías que llaman de Triada del Tiempo:

Lo ideal sería que 70% sea importante, 20% urgente y 10% circunstancial. En lo importante, sí, entraría el trabajo porque gran parte de nuestro tiempo está dedicado a esta actividad.

Por eso, es importante determinar qué es importante en tu vida y dividirlo por roles, por papeles que cumplís en tu día a día. Solamente así, entendiendo cómo usás tu tiempo y cómo sería lo ideal dentro de tu realidad, es que vamos a acercarnos a esa triada ideal.

Para ponerlo en práctica, por ejemplo, mirando mi agenda del mes, estoy bastante feliz que 50% fue importante, 40% urgente y 10% circunstancial. Generalmente lo urgente me gana. Pero de a poco, la voy mejorando.

2- Ganás plata, pero no se consigue transformar en libertad.

Esta para mí, depende muchísimo de cosas externas. Yo vivo en un departamento prestado y pago las expensas. Si tuviera que pagar alquiler, se me cae la economía. Así de simple. Entonces acá, de nuevo, asumiendo que el techo esté cubierto (sea por alquiler, sea por casa propia, sea porque te prestaron como a mí) de una forma relativamente tranquila.

Lo que me gusta de esta parte es que los autores, después de hablar de lo importante, lo urgente y circunstancial, preguntan: ¿cuánto te va a costar ese importante? Porque por ejemplo, digamos que decidís ir al gimnasio. Es un gasto que no contemplabas antes. Entonces, hay que reducir de algún lado. Decidís aprender guitarra con un profesor. Hay que pagarlo. Decidís mejorar tu alimentación (infelizmente, comer porquerías muchas veces es más barato- no es lo mismo comprar un kilo de tomates para la salsa que comprarte la salsa lista). Hay que pagarlo.

Y acá viene el juego de hasta dónde podemos decidir. Los autores hablan de "estilo de vida inflado", como que uno gasta con cosas superfluas para impresionar, para darse un gusto porque uno lo merece, porque me gusta, etc. En mi caso, por ejemplo, no hay estilo de vida inflado pero sí desordenado. Revisando las cuentas del mes, me di cuenta que compramos ciertas comidas dos veces porque no nos avisamos con mi compañero. Me bajaba del colectivo después del trabajo y pasaba por el mercado y resulta que él también hacía lo mismo. Comimos varias veces en un barcito cerca que tiene platos baratos (no más baratos que hacerlos en casa) porque estábamos cansados y nadie quería cocinar. Ese es mi rango de elección: cuidar donde puedo evitar gastar. No es no darme gustos. No es privarme de una salida a comer afuera. Pero sí cuidar mi plata. Porque la plata la consigue con mi tiempo de vida trabajando (en algo que me gusta, sí, pero trabajando al fin entonces que valga la pena ese tiempo).

El enfoque que los autores le dan a esta elección es pensar en usar la plata para comprar tiempo y tranquilidad. Menos descontrol financiero, mejor cuidado con la plata (que puede ser invertir para que tu plata crezca, en invertir en tu salud, en tu educación, etc).

3- Reaccionás más de lo que decidís.

Finalmente, otra idea que me gusta mucho: reaccionar más de lo que decidís significa vivir en automático. Es ir respondiendo a las situaciones de la vida sin mucho control. Es estar ocupado todo el tiempo, pero no se avanza (lo del principio) o tener el día lleno de muchas cosas que al final, no nos acercan a ninguna de nuestras metas ni um poquito. Y reaccionar, nos trae consecuencias en tres ámbitos:

Tiempo: los días nos parecen fragmentados, nos falta de foco y nos quedamos con la sensación de "no hice nada importante".

Plata: los gastitos para compensar estrés, decisiones financieras mal pensadas e inclusive, compras compulsivas.

Vida: vas postergando lo importante, no avanzás en objetivos reales y te vas frustrando. Aquel ciclo del que hablé de la frustración. Se llega corriendo o a veces, ni se llega.

En fin, no hay soluciones mágicas inclusive porque las realidades varían de casa en casa. El otro día escuchaba en la radio una chica de 28 años que decía que se levantaba 5:30, tenía un nene chiquito al cual casi no veía, vivía con el papá y el hermano los tres trabajadores, no llegaban con la plata y estaba ahí, esperando el colectivo a las ocho y pico de la mañana atrasada porque redujeron los horarios de los colectivos, y que a veces vuelve a las nueve de la noche a la casa. La voz de cansancio, tristeza y frustración me hizo un nudo en la garganta. Entonces, muchas veces el margen de elección no es muy grande. Pero espero que estas ideas ayuden a repensar un poquito algunos aspectos del día a día y que podamos, a pesar de todo, ir avanzando en nuestros proyectos de vida.

Nos vemos la semana que viene con más Minimalismo Real.

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