Minimalismo Real

Ep. 152 | El concepto del objeto incómodo

main-image

El objeto incómodo es ese vestidote que usa la princesa Joséphine-Éléonore-Marie-Pauline (Jean A. D. Ingres, 1851)

Hace unos días, llegué a casa del trabajo, fui a dejar algo en mi mini biblioteca y cuando apoyé mi billetera, me topé con unos anotadores que fui juntando en diferentes eventos. Son chicos, son dos, los uso generalmente cuando quiero hacer una cuenta o cuando salgo y me guardo uno y una lapicera para escribir (porque siempre con los chicos hacemos algún juego) y la billetera se cayó. Ahí me di cuenta que en vez de dos anotadores, tenía cuatro. Claro, son papel. Son anotadores, son cosas que uso siempre. Pero cuatro. Y ahí pensaba en eso de que no todo lo que tenemos en casa, todo lo que entra en casa está porque lo queremos. Muchas cosas están porque quedaron. Otras porque en algún momento tuvieron sentido, porque eran lindas, porque "por ahora las dejamos". Y ese “por ahora” a veces dura años. O, como estos anotadores, andá saber hace cuánto tengo cuatro anotadores pero al estar en automático, los saco, limpio, los pongo, los agarro, guardo alguno en la mochila cuando salgo. Y me di cuenta que por ser cuatro y no dos, estaban abarrotando en pequeño espacio y mi taza/portalapicera de carpincho la tenía que correr para que entrara bien. Además de que ahí también tengo dos libritos chiquitos (que quedan debajo de los anotadores) y unos señaladores de página. En fin, ni me di cuenta que esos dos extras estorbaban bastante pero nunca le había prestado atención.

Y así hay muchas cosas que te incomodan, te molestan, te hacen perder tiempo o te ocupan espacio. Pero no lo registrás tanto porque es chiquito o como yo, las movés en automático. No es un problema grande sino más bien una suma de mini molestias, mini estorbos. Como estoy en pleno cambio hogareño (sacar cosas, traer nuevas o usadas y más acordes al momento), minimalizar no es tirar, donar, vender solo lo que sobra, sino también tirar, donar, vender lo que molesta.

Me acordaba el ooootro fin de semana de una charla que tuvimos hace muuuuchos años con unos compañeros con los que hacíamos trabajo social y un día, como algunos militaban en partidos diferentes, algunos como yo en ninguno, decidimos que para seguir, era hora de poner en la mesa el tema incómodo de decidir si cada uno lo hacía por su lado levantando una bandera cada uno, o lo hacíamos juntos bajo la misma. Y desde ahí, cada vez que surgía alguna discusión, decíamos que reaparecía "el tema incómodo" y quedó ese término.

Y en ese recuerdo me inventé el concepto del objeto incómodo. Es esa cosa que no debería estar ahí pero por algún motivo está y por algún otro motivo la seguimos teniendo en vez de sacarla o cambiarla por algo que nos resulte útil, bello o ambos.

Si tenés cinco minutos, hacé lo siguiente: buscá tres cosas en tu casa que te incomoden. No las más importantes, no las más grandes. Esas que:

Pueden ser cosas muy distintas. Un adorno, una silla, un recipiente, ropa, lo que sea. Y después viene la parte que cuesta un poco más: decidir: ¿se queda o se va?

Si se queda, que sea con una razón clara. No "porque sí". No "porque siempre estuvo ahí y no ocupa mucho espacio". Tiene que tener un motivo real para ocupar un espacio en tu casa.

Y si se va…se va, qué tanta vuelta. Donar, tirar, vender. Pero sacá esos objetos incómodos de tu espacio.

Porque al final, esto no tiene que ver con que tu casa se vea linda. Tiene que ver con que funcione mejor para vos. Que sea más fácil vivir ahí. Que no tengas que estar esquivando cosas, corriendo cosas, manteniendo cosas que en realidad no te importan tanto.

Esta semana entonces, les propongo algo concreto: tres objetos incómodos, cinco minutos, y una decisión para cada uno. Nada más.

Nos vemos la semana que viene con más Minimalismo Real.