Ep. 157 | 3 formas de sostener el minimalismo (II)

Yo, comprando todo para calmarme (Mercado medieval, pintura del siglo XV)
Hoy seguimos charlando sobre cómo sostener el minimalismo en el tiempo. La semana pasada comentamos sobre tres formas de hacer esto:
1- Dejar de complicarnos a nosotros mismos (del que hablamos la semana pasada).
2- Dejar de usar el consumo como regulación emocional (nuestro tema de hoy).
3- Construir una vida que te guste (tema de la semana que viene).
Y bien, esto de "dejar de usar el consumo como regulación emocional" creo que muchas veces el problema no es el consumo en sí sino problema todo lo que estamos tratando de tapar con este consumo. Bueno, no sé si tapar pero muchas veces escaparnos de hacia dónde nos va arrastrando la vida diaria. Estrés, ansiedad, cansancio, aburrimiento, sensación de falta de control.
Pero fíjense que cuando digo de consumir como regulación emocional, uno piensa: "ah, comprar ropa, algo que me cuesta y no necesito". Sí, pero no. Pensemos en cuando estamos cansados y corriendo y elegimos agarrar el celular, bajar la aplicación de comidas y pedir. Pensemos en cuando llegamos a casa, tiramos la mochila, nos sentamos y abrimos redes sociales para olvidarnos un poco del caos. O, lo contrario, nos llenamos de cosas, consumimos actividades: llego a casa, me voy al gimnasio a la clase de Cross-Fit, me hago una bebida de proteínas, me doy una ducha de agua fría para activar algo, y...Y así vamos.
El minimalimo como dijismo la semana pasada, es traer tranquilidad a una vida caótica. Esa tranquilidad, tiene que ver principalmente con lo emocional porque si no funcionamos bien emocionalmente, no podemos llevar adelante ningún proyecto de salud, económico, familiar, nada. No soy psicóloga pero creo que es bastante claro que si lo emocional sigue intacto, si el minimalismo no es para traernos tranquilidad, el consumo vuelve por otra puerta.
Por eso creo que sostener el minimalismo no pasa solamente por tener menos cosas. También pasa por aprender a tolerar un poco más el vacío, el silencio y el aburrimiento sin salir corriendo a llenarlos. Dejar de consumir para regular nuestras emociones.
Nadie está exento de esto. Por eso, es importante que cada tanto, paremos un poco y pensemos cómo no estamos trayendo tranquilidad a casa:
- Comprando cosas.
- Mirando redes, streamings durante horas.
- Acumulando información (esta soy yo).
- Llenándonos de proyectos (esta también soy yo).
- Siendo productivos compulsivamente (realmente esta NO soy yo).
El problema es que ese alivio, esa calma falsa, dura poco. Por eso, los invito a pensar en esta cuestión del consumo como regulación emocional. Para sostener el minimalismo, es necesario mirarse al espejo y entender mínimamente los porqués a veces nos cuesta.
Nos vemos la semana que viene con más Minimalismo Real.