EP. 171 | 4 formas de que tu casa sea un refugio: tu baño, tu spa (I)

Mi sueño es tener una bañera como en los baños victorianos de gente rica.
Este año me hice un amigo por carta. Por carta no, por correo electrónico y todo gracias a este podcast. Y en su último correo me comentaba sobre vivir el hoy sin andar con la cabeza tan en el futuro. ¿Por qué traigo esto a colación? Porque en las últimas semanas vengo pensando bastante en lo que me falta, no en lo que tengo que realmente, es mucho y a veces uno se absorbe en un espiral de autocompasión que te hace olvidar un poco de todo lo bueno. Y en esas semanas, medio que fui dejando de ver la casa como un refugio y se transformó en mi cabeza en un lugar chiquito, incómodo, del cual quiero salir (pero justo llovió un montón, jajaja, ni eso pude). Encima pusieron un barcito en frente y claro, viernes y sábado hubo que aguantar música en vivo a un volumen absurdo y ni el ventilador para hacer ruido conseguía tapar al hombre gritando sus dolores amorosos.
Pero en fin, ese correo electrónico me devolvió un poco a la realidad. las cosas pueden no ser perfectas, el hombre del barcito puede que se autoperciba cantante y que nos toque aguantar su autopercepción, pero la casa tiene que ser un lugar donde nos sintamos cómodos. E hice una lista de cómo quiero sentir cada pequeño ambiente de mi casa. Y como comenté muchas veces, el baño, mi archienemigo, fue el primer lugar. Y decidí que tenía que ser mi spa personal. Quiero aclarar que mi baño es minúsculo, en el box de ducha es difícil agacharse sin golpearse y limpiar esos vidrios es una lucha que perdí así que mi spa, no es de Pinterest: es de azulejos con rejunte mal hecho, vidrios del box con caritas hechas con jabón (porque no importa cuánto le pida a los chicos no dibujar en los vidrios con el jabón, siempre habrá restos de caritas mirándote mientars te duchás), si no se echó lavandina aparecen los hongos esos negros en el techo, entre los azulejos y en las paredes (eso no es una lucha perdida, ¡echen lavandina con agua como si no hubiera un mañana siempre!) y siempre habrá algún pelo perdido pegado en la pared.
1- Elegir un aceite esencial que te haga sentir bien
Nada más lindo que bañarse en un ambiente que huela bien. Sabemos que los aceites esenciales pueden ser caros, pero invertir en uno de los más comunes como el de naranja para echar unas gotitas en el piso del baño o poner un aromatizador chiquito eléctrico, vale mucho la pena. Bañarse con un aroma cítrico levanta el ánimo, con lavanda o lavandín que es más barato te relajás, con uno de menta o eucalipto abrís las vías respiratorias. No se necesita una colección de aceites esenciales para sentirse en un spa. Elegí uno, y sumá otros si después querés ir variando. Y lo mejor de todo, es que el aceite que compres, se puede mezclar con tu crema, con tu shampoo, con jabón líquido. En general, se usa una gota con cada cucharada sopera de producto. Y es una forma muy práctica de crear un ambiente de spa en tu propio baño.
2- Plantas
En mi baño "plantas" en plural es una imposibilidad física. Pero "planta" sí. Poner una plantita da una sensación muy linda de spa. Hay que pensar en plantas que aguanten la humedad y la poca luz como la Espada de San Jorge (que es como las cucarachas, imposible de matar). Tener plantitas en el baño es relajante, y da un contraste interesante entre azulejos y sensación de frialdad que pueden dar los muebles como inodoro de cerámica, pileta de vidrio, ducha de metal, etc.
3- Iluminación
La luz blanca es de hospital. Es para verse pelos y depilárselos. O para encontrar granitos de los que no queríamos saber de su existencia. Para relajar, luz cálida. Luz amarilla. Luz agradable. Yo soy a favor de la luz amarilla en todos lados. No me gusta la luz blanca. Y en un spa, nunca vas a ver una luz blanca apuntando a tu cara. Digamos que a vos te gusta la luz blanca. Propongo entonces velitas, pueden ser las de cera o las eléctricas que ahora hay por todos lados, se prenden y se apagan. La idea acá es que el baño se vea también como un lugar de descanso, de relajación.
4- Toallas y alfombritas
No hay cosa más horrible que bañarse y pisar en la alfombrita inundada, no mojada. En casa tenemos cuatro alfombritas para el baño, y la vamos cambiando conforme queda muy mojada porque es HORRIBLE pisar en algo mojado al salir de la ducha. Pero además, le da una idea de ambiente cálido, agradable. Las toallas cumplen esa función de secarnos, de dejarnos calentitos mientras nos cambiamos o nos hidratamos, peinamos, hacemos masajitos en los pies, etc. Toallas y alfombritas secas para sentirnos acogidos por el ambiente son algo que no puede faltar en el baño/spa.
5- Evitar acumulaciones
Si bien esto es medio obvio, no cuesta repetirlo. Evitar tener mil jaboncitos, cinco botellas de shampoo, cuarenta tipos de maquillaje de los cuales se usan cuatro, en fin, reducir las cantidades. Ya hablamos sobre este tema en "5 consejos para tener un baño minimalista" y "Lista de cosas esenciales (IV): Baño y lavandería" así que solo recordar que lo que se necesita son cosas para la higiene diaria, algunas herramientas básicas como tijerita o pinzas y toallas necesarias (no de más) para los que usan el baño. El exceso estresa, sépanlo. Y entrar en un espacio para relajarnos y ver un millón de cositas es bastante contraproducente.
Tengo dos consejos más para dar extras que se pueden ir poniendo en práctica conforme la economía lo permita:
a- Unificar envases: con esto me refiero a que si podés, comprar envases iguales para el shampoo, el acondicionador, el jabón líquido o el jabón en barra, los cepillos de dientes, etc. Por ejemplo, en casa, compré (de a poco, no todo junto) una jabonera para el jabón líquido blanco con tapita de bambú. Después otro para los cepillos de dientes y la pasta. Para guardar las colitas de pelo y unos aceites esenciales, compré unos potes con tapitas también de bambú. Y mi última adquisición fue envases blanco tipo pump (esos que apretás y sale) para el shampoo y el acondicionador con abertura de bambú. Si ven mi baño, la verdad no lucen mucho porque también hay esponjas, gorritos para no mojarse el pelo verde y rosa y un banquito de plástico azul para que los chicos alcancen el espejo. Pero mejoró mucho la impresión al entrar. Es lindo, es agradable, es un ambiente tranquilo. Y todo esto lo fui adquiriendo a lo largo de un año y pico, por eso digo, si no se puede, de a poco.
b- Toallas y alfrombritas de colores compatibles: de nuevo, no es obligatorio y cuesta plata. Este es mi próximo paso. Ya tenemos toallas que son marrones y verde oscuro pero ya están viejitas, nos fueron donadas ya con uso entonces, es hora de ir cambiándolas. Y las vamos a ir cambiando por colores cálidos que combinen con el resto del baño.
Un aroma, una planta, una luz cálida, una toalla y alfombrita acogedoras y pocas cosas es suficiente para hacer un spa en casa.
En el próximo episodio seguimos con la sala, el living, el comedor o como lo llamen. Acá en casa es sala, living, comedor, espacio de trabajo, etc así que podemos decir el espacio principal de tu casa.
Nos vemos la semana que viene con más Minimalismo Real.