Ep. 175 | 3 cosméticos caseros para minimalizar los comerciales

Me siento un apotecario del siglo XV haciendo mis cremitas...
Este año me propuse volver, de a poco, a la aromaterapia y a la fitoterapia. Antes hacía mis propios cosméticos, desde el ácido hialurónico hasta la cremita de ojos pero hoy no tengo mucho tiempo y tampoco un espacio lo suficientemente limpio como para confiar que lo que meto en un frasco está bueno para consumo personal. Pero...me llamaban los cosméticos caseros. Y hace unos meses, decidí retomar aquellos que fueran anhidros, es decir, sin agua, porque donde hay agua, hay vida. Y no queremos vida en nuestros cosméticos. Para que no tengan vida, hay que usar conservante. Y no tengo ganas de andar midiendo mil cositas para tener una crema. Simplificar es mi objetivo. Y por eso, acá les comparto tres cosméticos caseros que pueden hacer en casa facilmente. La idea no es tratar de fabricar todo lo que usamos ni de convertir nuestra casa en un laboratorio sino de elegir algunos productos sencillos que podamos preparar en pequeñas cantidades y que nos permitan dejar de comprar otros. Porque yo sigo comprando vitamina C, niacinamida y retinol, mi cremita casera me hidrata pero no tiene activos contra arruguitas finas.
Pero vamos a lo que nos compete; para nuestras cosillas vamos a necesitar cera de abeja o de candelilla para quien es vegano, aceite vegetal (recomiendo de pepita de uvas, más barato, accesible y es para todo tipo de piel) y manteca de cacao o karité, la que consigan.
1- Bálsamo labial
Para prepararlo, necesitamos cinco gramos de cera de abeja (aproximadamente 1 cucharadita rasa de cera rallada), diez gramos de manteca de karité o cacao (aproximadamente 2 cucharaditas rasas) y quince gramos de aceite vegetal (aproximadamente 1 cucharada sopera llena).
Derretimos la cera y la manteca a baño María. Cuando estén líquidas, retiramos del fuego, agregamos el aceite vegetal y mezclamos bien. Después, ponemos la preparación en un recipiente pequeño, limpio y seco, y dejamos que se solidifique. Yo lo pongo en la heladera cuando veo que está bien mezclado y empieza a solidificarse. No me pregunten por qué, no me acuerdo la razón, pero eso me evita que después de un tiempo quede arenoso. Si queda arenoso al tiempo, derretilo de nuevo. O usalo así, es una especie de exfoliante suave.
El resultado final es un bálsamo que ayuda a suavizar los labios y a reducir la pérdida de humedad. Podemos llevarlo en el bolso y usarlo cuando lo necesitemos, sin tener que comprar varios productos labiales. Y no hace falta agregarle perfumes ni aceites esenciales. Los labios son una zona sensible y cuanto más sencilla sea la fórmula, mejor.
2- Manteca corporal para las zonas más secas
En este caso, vamos a necesitar diez gramos de cera de abeja (aproximadamente 2 cucharaditas rasa de cera rallada), veinte gramos de manteca de karité o cacao (aproximadamente 1 cucharada sopera más 1 cucharadita para llegar a 20 gramos) y treinta gramos de aceite vegetal (aproximadamente 2 cucharadas soperas).
El procedimiento es prácticamente el mismo: derretimos la cera y la manteca a baño María, incorporamos el aceite vegetal y mezclamos hasta conseguir una preparación homogénea. La colocamos en un recipiente limpio y seco y dejamos enfriar.
Nos va a quedar un bálsamo sólido, más consistente que una crema convencional, que podemos utilizar en los codos, los talones o las manos cuando necesitemos suavizar la piel.
La cera le da firmeza, la manteca aporta emoliencia, es decir, ayuda a suavizar la piel y el aceite ayuda a reducir la pérdida de agua. Como es una preparación concentrada, basta con usar una cantidad chiquita y extenderla con las manos.
Les cuento que cuando no hay crisis alérgica grave en las pieles, esta es la crema que estamos usando para hidratar los cuerpos de la casa. Y viene sirviendo mucho, sobre todo para las pieles secas con dermatitis atópicas. No sustituye cremas syndet, que son las que se usan cuando hay este tipo de problema, por eso comento que no uso esta formulación casera si hay erupción grave. Pero mis codos y piececillos agradecen mucho.
3- Bálsamo para manos
Ahora que me estoy cuidando las uñas sin mucho éxito (pero lo intento), las manos entraron en mi rutina consciente de cuidados cosméticos.
Para este básamo vamos a usar 1/2 cucharadita de cera de abeja rallada, 1 cucharaditas de manteca de karité o cacao y 1 cucharada de aceite vegetal. Derretí la cera y la manteca a baño María, agregá el aceite y verté en un recipiente limpio y seco. Dejá solidificar.
Ahhh, pero es igual al bálsamo de la primera receta. Nope diría Bugs Bunny. Esta queda menos sólida para poder distribuir bien entre las uñas y cutículas. Queda más aceitosa, es como un aceite a medio camino de congelarse. Y es una buena opción para suavizar las manos y proteger las cutículas secas. Yo estoy poniéndole también malaleuca o tea tree para curar algunas pielcitas salidas.
Estas recetas las pueden encontrar en cualquier lugar por Internet. Pero a veces, cuando buscamos cómo empezar a hacer cosméticos, nos encontramos con mil cosas, mil productos y es difícil saber por dónde empezar.
Otra recomendación que les hago es preparar cantidades pequeñas e ir probando diferentes mantecas y aceites vegetales. Y cuando se animen, comprar un aceite esencial para ir probando (siempre se ponen cuando la mezcla se enfríe).
Nos vemos la semana que viene con más Minimalismo Real.